Fui presa de los celos

27 Mar 2025

Por Xu Juan, China

Hacía el deber de diseñar imágenes en la iglesia y, más tarde, me eligieron líder de equipo. Tras un período de colaboración, los progresos del trabajo del equipo comenzaron a mejorar un poco, así como la calidad de los diseños. La líder me valoraba mucho y la mayoría de las veces me consultaba sobre los asuntos del equipo. Si el estado de una hermana era malo o una de ellas carecía de habilidades técnicas, también me pedían que ofreciera más plática y ayuda. En varias ocasiones, también oí que la líder había elogiado mi capacidad de trabajo en otros equipos y me sentí muy complacida, ya que pensaba que era mejor que los demás y que tenía una aptitud decente.

En agosto de 2019, trasladaron a la hermana Li Wen a nuestro equipo para hacer su deber. La líder dijo que tenía una buena aptitud y me pidió que me centrara en cultivarla. En nuestras interacciones posteriores, vi que Li Wen realmente tenía una buena aptitud. A veces identificaba problemas en las imágenes que yo no había percibido, y hacía sugerencias para modificarlas que eran bastante innovadoras y únicas. Otra hermana del equipo, Zhao Ling, también la admiraba. En ese momento, sentí que mi corazón estaba en crisis y pensé: “Si no soy tan buena como Li Wen, ¿quién me admirará aún así? Esto no puede quedar así. Tengo que esforzarme más en el aspecto técnico de mi deber”. Pero, por mucho que me esforzaba, no conseguía ser tan buena como Li Wen en los aspectos técnicos ni veía los problemas tan exhaustivamente como ella. Me sentí muy frustrada. Más tarde, vi que Zhao Ling se estaba haciendo muy íntima con Li Wen y que buscaba su ayuda para cualquier problema que tenía. Cuando la líder hablaba con nosotras sobre cualquier asunto, las opiniones y sugerencias de Li Wen solían recibir la aprobación de todos. Me sentí marginada. En especial, cuando la líder, que se estaba por ir, animó a Li Wen a practicar más, me sentí muy molesta y pensé: “No niego que Li Wen tenga buena aptitud, ¡pero yo tampoco soy tan mala! Antes eligieron muchas de las imágenes que yo creé, y también soy capaz de resolver los problemas. ¿Por qué no son capaces de verlo?”. Con esos pensamientos en la cabeza, me puse celosa de Li Wen y pensé: “Antes de que llegaras, la líder me valoraba más y me consultaba para todo, pero, desde que llegaste, he quedado marginada. ¡Me has quitado el aura!”. Cuanto más lo pensaba, más crecía esa sensación de desequilibrio, por lo que comencé a odiar a Li Wen.

Más tarde, noté algo de tensión entre Li Wen y una hermana encargada del deber de acogida, pero no me ofrecí para hablar ni ayudar, sino que me regodeé de la situación y pensé: “¿No se supone que haces todo bien? ¿No te admira todo el mundo? ¿Cómo es que ni siquiera puedes manejar tu relación con esa hermana?”. A veces, la hermana encargada del deber de acogida mencionaba delante de nosotras los hábitos personales de Li Wen que la irritaban. Aunque yo le decía que tratara a Li Wen de forma correcta, en el fondo, esperaba que se predispusiera contra ella para que la gente ya no pensara que Li Wen era tan genial y no la tuviera en tan alta estima. Un día, teníamos que escribir una carta de comunicación sobre nuestras técnicas y también debíamos revisar unas imágenes. Yo era bastante buena escribiendo cartas de comunicación, pero pensar en cómo la líder elogiaba a Li Wen me quitó las ganas de escribirla. Pensé que escribir cartas era el punto débil de Li Wen, así que dejé que fuera ella la que la escribiera. Me dije que, si no lo hacía bien, los demás ya no tendrían tan buena opinión de ella. Con un falso aire de sinceridad, le dije a Li Wen: “Zhao Ling y yo trabajaremos en los diseños, y tú escribe la carta. Todos tenemos que practicar para ser polivalentes, así que escribe la carta lo mejor que puedas y no te sientas demasiado presionada”. Li Wen dijo que nunca había escrito ese tipo de carta antes y que tenía miedo de perder el tiempo si lo hacía mal, pero yo insistí en que la escribiera. La carta que escribió estaba relativamente bien, pero le faltaban algunos detalles. Pensé: “¿Cómo es que no te cuesta hacer esto? ¡A este paso, acabarás robándome el protagonismo! Como la carta que escribiste tiene defectos, ¡tengo que hacerte quedar mal!”. Le señalé muchos problemas y le dije que algunas partes no estaban claras, mientras que otras carecían de suficiente información. Li Wen se puso algo negativa al ver que le señalaba tantos problemas. Más tarde, asigné a Li Wen algunas de las tareas más difíciles del equipo con la intención de ponérselo difícil a propósito. A veces, aprovechaba cualquier corrupción menor que Li Wen revelaba para criticarla frente a Zhao Ling, la acusaba de ser arrogante y de que no controlaba sus hábitos personales que eran irritantes, y que esto hacía que le cayera mal a la hermana encargada del deber de acogida. Eso llevó a Zhao Ling a predisponerse en contra de Li Wen. Li Wen se volvió muy limitada y negativa, y quiso trasladarse a otro equipo para hacer su deber. Al ver que Li Wen se había vuelto tan negativa, sentí una punzada de culpa y pensé: “¿Estaré siendo demasiado dura con ella?”. Pero luego pensé: “Si no lo hago, ¿cómo afianzaré mi posición en el equipo? ¿Quién me prestará atención? Incluso podría estar en riesgo mi puesto como líder de equipo”. Esos pensamientos hicieron desaparecer mi sentimiento de culpa. Más tarde, el estado de Li Wen mejoró gracias a la plática y la ayuda de la líder. Mientras tanto, yo seguía consumida por los celos y no podía colaborar con Li Wen. Luego, tuve un dolor de muelas durante más de dos meses e, independientemente de la medicación que tomara, nada surtía efecto. Las hermanas me recordaron que reflexionara sobre mí misma, pero seguía buscando razones externas. Entonces, la líder me dejó en evidencia por preocuparme demasiado por la reputación y el estatus, por excluir a los demás y no colaborar en armonía con ellos, por sumir al equipo en el caos y porque el trabajo no había obtenido resultados durante varios meses. Dijo que iba por la senda de un anticristo y me destituyó. Sus palabras me atravesaron el corazón y me sentí angustiada. Me di cuenta de que había hecho el mal y no podía dejar de llorar. Sentí que mi obsesión por la reputación y el estatus significaba que Dios no me salvaría, así que me di por vencida. Más tarde, Zhao Ling compartió sus experiencias conmigo y me ayudó, me animó a no darme por vencida y me dijo que debía buscar la verdad para resolver mis problemas.

Una noche, durante mis prácticas devocionales, oí un himno de las palabras de Dios llamado “La resolución necesaria para buscar la verdad”, el cual realmente me conmovió. Dios dice: “Debes entenderlo así: ‘Sin importar con lo que me encuentre, son todas lecciones que debo aprender en mi búsqueda de la verdad; han sido dispuestas por Dios. Tal vez sea débil, pero no soy negativo, y estoy agradecido a Dios por darme la oportunidad de aprender estas lecciones. Doy gracias a Dios por disponer esta situación para mí. No puedo abandonar mi determinación de seguir a Dios y ganar la verdad. Si llegara a abandonarla, eso sería lo mismo que ceder ante Satanás, hundirme y traicionar a Dios’. Esta es la clase de determinación que debes tener(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se vive a menudo ante Dios es posible tener una relación normal con Él). Cantaba esa canción en la cabeza una y otra vez, y se me llenaban los ojos de lágrimas. Sentí que mi destitución y el severo desenmascaramiento de la líder provenían de Dios, y que eran el amor y la salvación que Él tenía para mí. Había sido tan insensible e intransigente, había perseguido la reputación y el estatus con obstinación, y había recorrido la senda de un anticristo. Había tenido dolor de muelas durante mucho tiempo, y las hermanas también me habían dado advertencias y ayuda, pero no pensaba en arrepentirme. Mi mente solo pensaba en que la admiración que Li Wen recibía hacía que me dejaran de lado. Me cegaba mi deseo de obtener reputación y estatus, lo que me llevó a odiar a Li Wen, a predisponerme contra ella, a hacer cosas para lastimarla y a sumir al equipo en el caos. Pero no reflexioné, sino que me di por vencida y creí erróneamente que Dios ya no me salvaría. ¿Acaso no estaba distorsionando la intención de Dios? Realmente no entendía Su corazón. ¡No me conocía a mí misma en absoluto! Al darme cuenta de esto, sentí que estaba realmente en deuda con Dios y que, si no fuera porque Él había dispuesto esas circunstancias para reprenderme y disciplinarme, no habría reflexionado sobre mí misma y habría seguido en la senda equivocada. No podía seguir malinterpretando a Dios y quería comer y beber Sus palabras de forma adecuada para cambiar mi estado.

Luego, leí un pasaje de las palabras de Dios que estaba directamente relacionado con mi estado. Dios dice: “Algunas personas siempre temen que otros sean mejores que ellas o estén por encima de ellas, que otros obtengan reconocimiento mientras a ellas se les pasa por alto, y esto lleva a que ataquen y excluyan a los demás. ¿Acaso no es eso envidiar a las personas con talento? ¿No es egoísta y despreciable? ¿Qué tipo de carácter es este? ¡Es malicia! Aquellos que solo piensan en los intereses propios, que solo satisfacen sus propios deseos egoístas, sin pensar en nadie más ni considerar los intereses de la casa de Dios tienen un carácter malo y Dios no los ama. Si realmente puedes mostrar consideración con las intenciones de Dios, podrás tratar a otras personas de manera justa. Si recomiendas a una buena persona y permites que reciba formación y cumpla un deber, con lo que la casa de Dios gana así a una persona talentosa, ¿no facilitará eso tu trabajo? ¿No estarás mostrando lealtad en tu deber? Se trata de una buena obra ante Dios, es el mínimo de conciencia y razón que debe poseer alguien que sirve como líder(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando la propia corrupción). Al reflexionar sobre las palabras de Dios, vi que lo que Dios ponía al descubierto era exactamente mi estado. Sentía envidia de las capacidades de los demás y tenía un carácter malo. El trabajo de diseño es muy importante y requiere la colaboración de personas innovadoras y perspicaces. Eso permite mejorar la eficacia de los diseños. Pero Zhao Ling y yo no éramos muy innovadoras, mientras que Li Wen se destacaba en este aspecto, lo que complementaba nuestras carencias perfectamente. Eso beneficiaba el trabajo, por lo que debería haberme alegrado de que la iglesia tuviera a alguien como ella. Pero no era así como pensaba. Debido a que buscaba la reputación y el estatus, sentía celos de Li Wen en todo momento. Cuando descubrí que tenía mejor aptitud que yo y que la líder la valoraba, temí que me eclipsaría y me decidí a superarla, pero, para mi sorpresa, no era capaz de igualarla por mucho que me esforzara. Pero no quería admitir la derrota, así que comencé a ponerle las cosas difíciles a Li Wen, le buscaba hasta el defecto más mínimo y la avergonzaba a propósito. Incluso me aprovechaba de la corrupción que Li Wen revelaba para juzgarla y menospreciarla a sus espaldas, lo que hacía que las personas dejaran de tenerla en alta estima. Vi que realmente era malévola y que no tenía la razón que poseen las personas normales. Una persona con humanidad y razón normales no haría cosas para perjudicar a los demás. Una persona así sería honesta y considerada con las intenciones de Dios, tendría un corazón dispuesto hacia Él y se alegraría de ver que alguien colabora en el trabajo de la casa de Dios. Pero no solo no promoví el trabajo, sino que lo perturbé y lo eché por tierra. Dios detestaba mucho mis actos y mi comportamiento, y yo realmente no era digna de que me llamaran humana.

Entonces leí estas palabras de Dios: “Una de las características más obvias de la esencia de un anticristo es que monopolizan el poder y dirigen su propia dictadura. No escuchan ni respetan a nadie y, a pesar de los puntos fuertes de la gente, o de las ideas correctas u opiniones sensatas que esta exprese, o de los métodos adecuados que planteen, no les prestan atención; es como si nadie estuviera cualificado para colaborar con ellos, o para participar en cualquier cosa que hagan. Este es el tipo de carácter que tienen los anticristos. Algunas personas dicen que esto es tener una mala humanidad, pero ¿cómo va a ser eso sencillamente una mala humanidad? Se trata de un carácter satánico absoluto, y tal carácter es sumamente cruel. ¿Por qué digo que su carácter es sumamente cruel? Los anticristos se apropian de todo lo de la casa de Dios y los bienes de la iglesia, y los tratan como propiedad personal, todo lo cual les corresponde administrar, y no permiten que nadie intervenga en ello. Lo único en lo que piensan cuando hacen el trabajo de la iglesia es en sus propios intereses, su propio estatus y su propio orgullo. No permiten que nadie perjudique sus intereses, y mucho menos permiten que cualquiera con aptitud o que sea capaz de hablar de su testimonio vivencial amenace su reputación y su estatus. […] Los anticristos, a menudo, incluso inventan mentiras y tergiversan los hechos entre los hermanos y hermanas, menospreciando y condenando a las personas que pueden conversar acerca de su testimonio vivencial. Sin importar el trabajo que esas personas hagan, los anticristos encuentran excusas para excluirlos y reprimirlos, y los critican diciendo que son arrogantes y sentenciosos, que les gusta presumir y que albergan ambiciones. En realidad, estas personas tienen cierto testimonio vivencial y poseen algo de realidad-verdad, una humanidad relativamente buena, conciencia y razón, y son capaces de aceptar la verdad. Y aunque es probable que tengan algunos defectos y fallas y, en ocasiones, revelen un carácter corrupto, son capaces de reflexionar acerca de sí mismas y arrepentirse. Estas son las personas a las que Dios salvará y que tienen esperanza de ser hechas perfectas por Él. En suma, estas personas son aptas para llevar a cabo un deber. Cumplen los requisitos y los principios para hacerlo. Pero los anticristos piensan para sí: ‘De ninguna manera voy a soportar esto. Quieres desempeñar un papel en mi campo de acción, quieres competir conmigo. Eso es imposible, ni lo pienses. Eres más ilustrado que yo, más elocuente, más popular que yo, y persigues la verdad con más diligencia que yo. Si tuviera que colaborar contigo y me robaras el protagonismo, ¿qué haría yo?’. ¿Consideran los intereses de la casa de Dios? No. ¿En qué piensan? Solo piensan en cómo mantener su propio estatus(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 8: Quieren que los demás se sometan solo a ellos, no a la verdad ni a Dios (I)). Las palabras de Dios de desenmascaramiento son muy claras. Los anticristos valoran mucho el estatus y no permiten que los demás los superen. Una vez que alguien los supera y amenaza su estatus, hacen todo lo posible para atacar y excluir a esa persona, y no paran hasta que la han derribado por completo. ¡Es verdaderamente malévolo! Los anticristos solo piensan en cómo proteger su estatus y nunca piensan en los intereses de la casa de Dios. Incluso si se perjudican los intereses de la casa de Dios o se lastima a los hermanos y hermanas, son indiferentes. Mi comportamiento también encajaba en esa descripción. Vi que Li Wen tenía una buena comprensión, avanzaba con rapidez, podía ofrecer perspectivas únicas y recibía la aprobación de la líder y de la hermana con la que colaboraba, así que temí perder mi estatus y desarrollé cierta animosidad hacia Li Wen. Creía que me había quitado el “aura”, así que empecé a excluirla. Le ponía las cosas difíciles de forma intencionada para que quedara mal y también la juzgaba a sus espaldas. Arrastré a la hermana encargada del deber de acogida y a Zhao Ling para que se pusieran de mi lado para excluir a Li Wen y tomarla de punto. Quería empujarla a la negatividad y luego expulsarla de mi “terreno”. ¡Vi que realmente había sido inmoral y traicionera! Me controlaban los venenos satánicos de: “Yo soy el único soberano del universo” y “Solo puede haber un macho alfa”. No era capaz de tolerar a nadie más y odiaba o sentía celos de cualquier persona que descubriera que era mejor que yo. Incluso urdía tramas para atormentar a esas personas y no paraba hasta que se volvían negativas y se rendían. Al ponerme a reflexionar, vivía bajo esos venenos satánicos y tenía un carácter especialmente arrogante y malévolo. En mis palabras y actos, nunca tenía en consideración los intereses de la casa de Dios. ¿Cómo era ese carácter que yo tenía distinto del de un anticristo?

Después, leí un pasaje de las palabras de Dios y comprendí mejor la naturaleza y las consecuencias de mis actos para proteger mis intereses y perturbar el trabajo de la iglesia. Dios Todopoderoso dice: “Si siempre perturbas, trastornas y socavas lo que Dios quiere defender, si siempre muestras desprecio hacia tales cosas y siempre tienes nociones y opiniones sobre ellas, estás negando a Dios y poniéndote en Su contra. Si no consideras importantes la obra de la casa de Dios ni los intereses de Su casa y siempre quieres socavarlos y causar destrucción o sacar beneficio de ellos, además de engañar o malversar, ¿se pondrá entonces Dios furioso contigo? (Sí). ¿Cuáles son las consecuencias de la ira de Dios? (Se nos castigará). De eso no cabe duda. ¡Dios no te va a perdonar de ningún modo! Porque lo que estás haciendo es destrozar y destruir la obra de la iglesia, algo que entra en conflicto con la obra e intereses de la casa de Dios. Esta es una gran maldad, es entrar en rivalidad con Dios y es algo que ofende directamente Su carácter. ¿Cómo no va a enfadarse Dios contigo? Si algunos, al ser de calibre escaso, no son competentes en su trabajo y hacen sin querer cosas que causan trastornos y perturbaciones, esto es excusable. Sin embargo, si debido a tus propios intereses personales, caes en los celos y la disputa, y haces cosas de manera intencionada que trastornan, perturban y destruyen la obra de la casa de Dios, esto cuenta como una vulneración deliberada y supone ofender el carácter de Dios. ¿Te perdonará Él? Dios está llevando a cabo la obra de Su plan de gestión de 6000 años, y todo Su meticuloso esfuerzo va dirigido a ello. Si alguien se opone a Dios, daña de manera deliberada los intereses de Su casa y busca a conciencia sus intereses personales, además de su prestigio y estatus personales a expensas de dañar los intereses de la casa de Dios, sin dudar en destrozar la obra de la iglesia, lo cual provoca que la obra de la casa de Dios se vea impedida y destruida, e incluso que se produzca un tremendo daño material y financiero en la casa de Dios, ¿creéis que a esas personas se las debería perdonar? (No). […] Buscar la fama, la ganancia y el estatus, así como los propios intereses: esto es cooperar con Satanás para hacer el mal, es oponerse a Dios. Para obstaculizar la obra de Dios, Satanás crea diversos entornos para tentar, perturbar y desorientar a la gente, y para impedir que siga a Dios y pueda someterse a Él. En cambio, tales personas cooperan con Satanás y lo siguen, se alzan deliberadamente para perturbar y destruir la obra de Dios. Por mucho que Él les comparta la verdad, siguen sin entrar en razón. Por mucho que la casa de Dios los pode, siguen sin aceptar la verdad. No se someten a Dios en absoluto, sino que se empeñan en hacer las cosas a su manera y como les viene en gana. En consecuencia, perturban y destruyen la obra de la iglesia, afectan de manera grave al progreso de las diversas obras de la iglesia y causan un daño enorme a la entrada en la vida del pueblo escogido de Dios. Este pecado es demasiado grande y no cabe duda de que Dios castigará a tales personas(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9 (I)). Al leer las palabras de Dios, sentí como si Él me estuviera desenmascarando cara a cara. Sus palabras me tocaron el corazón y me sentí muy atemorizada. Li Wen podía producir más y mejores diseños, lo que beneficiaba el trabajo de la iglesia, pero no solo no la apoyé ni defendí su trabajo, sino que la excluí constantemente y me aproveché de sus defectos para ponerle las cosas difíciles y aislarla a propósito. Eso hizo que Li Wen cayera en un estado negativo y fuera incapaz de cumplir su deber con normalidad. El trabajo del equipo también se vio gravemente afectado y no obtuvo resultados durante meses. Lo que hice fue socavar, perturbar y arruinar el trabajo de la iglesia. Eso era oponerse a Dios y enfurecer Su carácter. Pensé en cómo Saúl tenía celos de David. Dios había ungido a David, el cual confiaba en Jehová Dios para obtener victorias y ganarse el apoyo de los israelitas. Saúl no podía tolerarlo y sentía que, con David presente, no podría mantener su trono, así que persiguió a David sin descanso para intentar matarlo. Pero, Saúl no pudo hacerle daño a David debido a la protección de Dios, y finalmente Saúl murió en el campo de batalla. Mis acciones eran, en esencia, iguales a las de Saúl. Estaba usando artimañas para proteger mi reputación y estatus, y había excluido y atormentado a Li Wen, lo que había hecho que ella viviera en un estado negativo y perdiera la motivación para cumplir su deber, hasta el punto de que incluso quiso abandonar el equipo. Al reflexionar, aunque pudiera parecer que solo le intentaba complicar la vida a Li Wen, en realidad, estaba echando por tierra el trabajo de la iglesia y oponiéndome a Dios. Li Wen hacía su deber con eficacia, pero yo intenté todo tipo de trucos para excluirla y estaba contenta cuando lograba apartarla. Eso era trastornar y perturbar el trabajo de la iglesia. ¿No era ese el acto de un diablo y de un Satanás? Ese pensamiento me aterrorizó. No esperaba que mi carácter fuera tan malévolo. Al repasar lo sucedido, estaba claro que mi destitución había sido la justicia de Dios. En ese momento, lloré arrepentida y me odié a mí misma por tener tan poca humanidad. Oré a Dios arrepentida y con la voluntad de enmendar por completo los errores que había cometido.

A la mañana siguiente, durante mis prácticas devocionales, leí artículos de testimonios vivenciales que habían escrito hermanos y hermanas sobre cómo habían resuelto los celos, y encontré una senda de práctica. Dios dice: “Las funciones no son las mismas. Solo hay un cuerpo. Cada cual cumple con su obligación, cada uno en su lugar y haciendo su mejor esfuerzo, por cada chispa hay un destello de luz, y buscando la madurez en la vida. Así estaré satisfecho(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo en el principio, Capítulo 21). “Debes aprender a dejar ir estas cosas y hacerlas a un lado, a recomendar a otros y permitirles sobresalir. No luches ni te apresures a sacar ventaja de oportunidades para sobresalir y destacar. Debes ser capaz de dejar de lado tales cosas, pero además no debes demorar el desempeño de tu deber. Sé una persona que trabaja en silencio y anonimato y que no alardea delante de los demás mientras lleva a cabo su deber con lealtad. Cuanto más dejes ir tu orgullo y estatus y más hagas a un lado tus intereses, más en paz te vas a sentir, más luz habrá en tu corazón y más mejorará tu estado. Cuanto más luches y compitas, más oscura se volverá tu condición(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando la propia corrupción). Al reflexionar sobre las palabras de Dios, entendí que, al colaborar con Li Wen en nuestros deberes, había una verdad que debía practicar. Tenía que posicionarme adecuadamente y dejar de lado los pensamientos sobre las ganancias y las pérdidas de mis intereses personales, y debía aprender a defender el trabajo de la iglesia y cumplir bien con mi deber. Dios determina la aptitud de una persona, y uno no la puede cambiar. Así era con Li Wen, que tenía una comprensión y percepción aguda, sus opiniones y los diseños que hacía eran innovadores y creativos, y era el tipo de persona con una buena aptitud. En cambio, mi aptitud era regular y no era tan innovadora como Li Wen, así que, por mucho que compitiera con ella, no podía superarla. La eficacia que antes había tenido en mi trabajo se había debido completamente a la guía de Dios y a los resultados que habíamos obtenido mediante la colaboración de los hermanos y hermanas, y no gracias a mi sólida capacidad de trabajo o aptitud. Pero no agradecí a Dios por guiarme. En cambio, me atribuí esos resultados y presumí de tener una buena aptitud y de ser una persona talentosa. ¡Era verdaderamente desvergonzada! Si no hubiera sido por esa destitución y la severa poda de la líder, aún estaría compitiendo con Li Wen por la reputación y el estatus, y al final ni siquiera sabría por qué me descartarían. Ahora me había dado cuenta de que perseguir la reputación y el estatus no tenía ningún valor. Pensándolo bien, ¿de qué servía que otros me tuvieran en alta estima? Alguna vez, había recibido la admiración y el apoyo de los demás, pero eso no era más que gloria y orgullo temporales. Mi carácter corrupto no había cambiado en absoluto, y yo seguía compitiendo por la fama y la ganancia. Al final, me volví tan insensible que, incluso cuando mis hermanas me señalaban mis defectos a la cara, no me daba cuenta de que debía reflexionar sobre mí misma. Vi que la reputación y el estatus me habían cegado. ¡Había sido tan necia! Había luchado por una reputación y un estatus sin valor, y había dejado a mi paso un rastro de graves transgresiones ante Dios. Había perdido muchas oportunidades de ganar la verdad. ¡Fue realmente tan inútil! La iglesia había dispuesto que Li Wen y yo cumpliéramos nuestros deberes juntas para colaborar en armonía y sacar a relucir nuestras fortalezas. Tal como dice Dios: “Cada cual cumple con su obligación”, y “por cada chispa hay un destello de luz(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo en el principio, Capítulo 21). Cuando trabajamos juntos arduamente para cumplir bien con nuestros deberes y satisfacer a Dios, Su corazón encuentra satisfacción. Al reflexionar al respecto, sentí un gran alivio. Al desprenderme de mis celos, sentí mucha paz y serenidad en mi corazón.

Después de más de un mes de prácticas devocionales y reflexión, obtuve algo de comprensión de mí misma. Luego, la líder dispuso que volviera a cumplir mi deber junto con Li Wen y las demás. Sabía que eso era la misericordia de Dios y que Él me estaba dando una oportunidad para arrepentirme, así que le estaba realmente agradecida. Por ese entonces, Li Wen era la líder del equipo, y la líder la consultaba sobre todo tipo de asuntos. Me sentí un poco molesta. Me di cuenta de que mis celos estaban resurgiendo, así que oré de inmediato a Dios para pedirle que me protegiera y me ayudara a practicar la verdad y desprenderme de los celos que sentía hacia mi hermana. Más tarde, leí estas palabras de Dios: “¿Cuáles son vuestros principios para comportaros? Debéis comportaros conforme a vuestro puesto, buscar el lugar adecuado para vosotros y cumplir el deber que os corresponde; solo alguien así posee razón. A modo de ejemplo, hay personas que dominan ciertas competencias profesionales y captan los principios, y son ellas las que deberían asumir la responsabilidad y hacer las revisiones finales sobre ese tema; hay personas que pueden brindar ideas y percepciones, inspirando a los demás y ayudándoles a cumplir mejor con su deber, y, luego, deberían ser ellas las que brindasen ideas. Si eres capaz de encontrar el lugar indicado para ti y de trabajar en armonía con tus hermanos y hermanas, estarás cumpliendo con tu deber; esto es lo que significa comportarte conforme a tu puesto(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Los principios que deben guiar el comportamiento de una persona). Como Li Wen tenía mejores habilidades técnicas y sus composiciones eran innovadoras y creativas, y como podía impulsar el trabajo del equipo como líder del equipo, tenía que colaborar en armonía con ella y cumplir bien con nuestros deberes. Era un hecho que no tenía tantas habilidades técnicas como Li Wen, así que debía ver mis carencias de forma correcta y no tener celos de ella. Dios determina mi aptitud, y debo aceptarlo de parte de Dios, aprender a someterme y aportar mis fortalezas. Ese es mi deber y mi responsabilidad. No haber colaborado antes con Li Wen de forma adecuada había ocasionado pérdidas al trabajo de la iglesia, pero Dios me ha dado otra oportunidad que debo atesorar. No debo volver a hacer nada que trastorne o socave el trabajo. Con eso en mente, pude desprenderme de los celos que le tenía a Li Wen. A lo largo de nuestra colaboración, compartí todo lo que entendía y acepté las buenas sugerencias que Li Wen propuso. De esa manera, tuvimos el mismo pensar y sentir, colaboramos en armonía y mejoró la eficacia de nuestros deberes. También hice ciertos avances en mi entrada en la vida y mejoré mis habilidades técnicas. Pude liberarme de las ataduras de los celos y colaborar en armonía con mi hermana. Ese fue el efecto que las palabras de Dios tuvieron en mí. ¡Gracias a Dios!

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